11 de Octubre, Día de luto por las Américas.
Publicado por sergiomic en Octubre 9, 2009
El 12 de octubre se celebra en México, el día de la raza, o día del descubrimiento de América. En todas las escuelas se les enseña a los niños, como los españoles trajeron el progreso y la civilización a los pueblos mesoamericanos, así como su cultura y la “verdadera religión”. Y todos los Mexicanos crecemos creyendo que gracias a esto nuestro país es lo prospero que es, y que estos españoles nos vinieron a salvar el pellejo de los aztecas que se estaban acabando a los demás pueblos a puro canijo sacrificio humano. Inclusive hace unos pocos meses, la Secretaría de educación de nuestro país, pagó uno de los compromisos pendientes de épocas electorales, que el gobierno federal tenía con la iglesia católica, sacando del programa escolar el tema de la conquista, para que los niños de México no se siguieran contaminando con la idea de que la iglesia católica tuvo algo que ver con las matanzas de nativos americanos, ni con las guerras con las que se conquistó y evangelizó América.
La mayoría de los pueblos del mundo han sido conquistados en algún momento por alguna otra cultura, los más civilizados pueblos Europeos, sufrieron ocupaciones de otros países, inclusive durante el siglo pasado. La gran mayoría de estas conquistas se han dado de mediante una violenta intervención militar, a veces con odio por parte de los conquistadores (“borraremos Checoslovaquia del mapa”).
La conquista de América no fue la excepción, los españoles en México y Sudamérica, fueron claros ejemplos de violencia y exterminio de los pueblos nativos, las matanzas, saqueos, vejaciones, destrucción de templos y edificios fue una constante al paso de los conquistadores y evangelizadores por nuestro continente.
Sin embargo todavía hay gente que piensa que la conquista por medio de las armas fue una bendición para los pueblos americanos: “Nos trajeron el progreso, nos trajeron la cultura y por supuesto a cristo” Caen en el extremo de negar la terrible explotación de los pueblos nativos y de justificar la esclavitud, el exterminio sistemático y la violencia con la que fueron sometidos. Desestiman la crueldad y la belicosidad, porque gracias a ella “conocimos al creador”.
(fragmento)
Autor: ARBIL
FUENTE: http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/574/2440/articulo.php?id=3785
Ni despojo de territorios, ni sed de oro, ni matanzas en masa. Un encuentro providencial de dos mundos. Encuentro en el que, al margen de todos los aspectos traumáticos que gusten recalcarse, uno de esos mundos, el Viejo, gloriosamente encarnado por la Hispanidad, tuvo el enorme mérito de traerle al otro nociones que no conocía sobre la dignidad de la criatura hecha a imagen y semejanza del Creador. Esas nociones, patrimonio de la Cristiandad difundidas por sabios eminentes, no fueron letra muerta ni objeto de violación constante.
Fueron el verdadero programa de vida, el genuino plan salvífico por el que la Hispanidad luchó en tres siglos largos de descubrimiento, evangelización y civilización abnegados.
Y si la espada, como quería Peguy, tuvo que ser muchas veces la que midió con sangre el espacio sobre el cual el arado pudiese después abrir el surco; y si la guerra justa tuvo que ser el preludio del canto de la paz, y el paso implacable de los guerreros de Cristo el doloroso medio necesario para esparcir el Agua del Bautismo, no se hacía otra cosa más que ratificar lo que anunciaba el apóstol: sin efusión de sangre no hay redención ninguna.
La Hispanidad de Isabel y de Fernando no llegó a estas tierras con el morbo del crimen y el sadismo del atropello. No se llegó para hacer víctimas, sino para ofrecernos, en medio de las peores idolatrías, a la Víctima Inmolada, que desde el trono de la Cruz reina sobre los pueblos de este lado y del otro del océano temible.
Desgraciadamente, también existe la otra cara de la moneda, el clásico patriotero nacionaloide que se desgarra las vestiduras por los Aztecas, alimenta un odio inútil y estéril por los “malditos conquistadores”, “perros asesinos”, “animales despiadados”. Considera a los Mexicas “nuestro pueblo” y se lamenta porque vinieron a mancillar “nuestra tierra” y “nuestra cultura”. Se sienten herederos directos de estos pueblos, y por lo tanto obligados a condenar las prácticas colonialistas de los europeos.
Yo aunque soy Mexicano, y orgulloso representante de la “raza de bronce”, difícilmente me siento parte de la tribu Azteca, no porque no lo desee y no porque no me gustaría, al contrario, pero verdaderamente, la mayoría de los mexicanos ya tenemos muy poco de esta raza. Me da orgullo sentirme parte de un país con una historia tan rica, pero así como que mexica mexica… no creo que lo sea. Al menos no tanto como para sentirme personalmente agredido por las vejaciones que hayan sufrido esos pueblos en el pasado. Es lamentable, y no debe volver a pasar, pero ya pasó.
En mi muy personal opinión, me doy cuenta que, como muchas otras cosas en la vida, esto no es todo es negro, ni todo blanco. Somos producto de esa colonia, de esa mezcla de culturas, gracias a esos eventos somos la nación que somos en la actualidad, aunque también se podría decir “por culpa de esos eventos…”, ya que tampoco hay que olvidar que como un remanente de la situación que vivieron en México los nativos, la mayoría de los países americanos venimos arrastrando una carga de complejos y actitudes negativas, casi genética. En México por ejemplo, muchos tenemos esa actitud derrotista, ese “sin orgullo”, ese patrioterismo ridículo, tenemos tanta devoción por los símbolos patrios pero tanta mediocridad, desidia, flojera y malinchismo por nuestro país. Vamos el 16 de septiembre a la plaza a gritar ¡viva México!, y al salir, tiramos en la calle el vaso donde bebimos agua de horchata, y la bolsita de plástico de las garnachas.
Un síntoma que parece inocuo, pero que ilustra muy bien esa actitud que venimos arrastrando por siglos, es el “complejo servilista”, ese exceso de amabilidad al hablar, esas frases que reflejan sumisión, “disculpe usted, venía buscando a tal…”, “Disculpe la molestia, podría hacerme el favor de…”, “con su permiso, podría yo…”, “si no es mucha molestia, me gustaría…”, “mande usted” ó “mándeme” y todas estas expresiones que se enseñaron a la “Servidumbre”, a los esclavos indios a fuerza de correctivos y se fueron haciendo costumbre hasta la fecha. Por ejemplo, mi madre me aplicaba la ley tabla cada que contestaba: “¿eh?”, o “¿Qué?” – ¡¡ se dice “Mande”!! – me corregía, y ¡¡ tabla !!.
He sabido de gente a la que inclusive se le ha cuestionado el “¿Por qué los mexicanos se disculpan para todo?”, y es verdad, para todas nuestras actividades diarias tendemos a usar estas sumisas formas de dirigirnos, en lugar de ser directos como yo he visto que se dirigen por ejemplo, los españoles “¿me dejas pasar?”, “vengo buscando a tal”, “claro, espere ahí”. O los gringos “eso es mierda, dime si puedes hacer el trabajo si o no”, “quiero hablar con tu jefe, ¿Dónde está?”, “¿Cómo va eso y para cuando terminas?”, sin caer en la prepotencia, pero directo, al grano, y al mismo nivel que tu interlocutor.
Otro de los vicios que venimos arrastrando es el del orgullo por la cultura mexicana, pero el desprecio por los que si son descendientes directos de los nativos americanos. ¿Quién no ha usado despectivamente la palabra “Indio” para referirse a alguien inculto, ignorante, iletrado? Vemos a las llamadas “Marías” en la calle y no falta quien las mire con desprecio, son ignoradas, sobajadas, y aún en nuestros días explotadas por la delincuencia organizada para pedir limosna. Despreciamos la expresión de su cultura, de forma malinchista les regateamos hasta pagarles miserias por la alfarería, o los tejidos que venden, cuando estos mismos artículos son apreciados en otros países.
Y no hablemos de las leyes indígenas, que pretenden protegerlos, pero que en realidad solo sirve para explotarlos, y los excluyen de los derechos básicos de cualquier ciudadano, como la propiedad privada.
En la mayoría de los países americanos, los descendientes de los nativos siguen siendo los mas jodidos, en México no se diga, las labores mas arduas y peor remuneradas las siguen haciendo la “raza” que viene de San Luis Potosí, Michoacán, la huasteca, Veracruz, muchos de ellos todavía los escuchas hablar en un náhuatl ya muy modernizado.
En EU la zona con mas pobres son los estados del sur- oeste donde viven los nativos de Arizona y nuevo México. También como resultado de la trata de esclavos durante la colonia, en el centro-este de los EU, en las zonas con mayoría de afroamericanos como en algunas ciudades del sur de Texas, Luisiana, Mississippi, Alabama y Georgia, son de las mas conflictivas y pobres.
“Es que ya no vale la pena lamentarse” estoy de acuerdo; “es inútil seguir echándole la culpa a los colonizadores” 100% de acuerdo; nos guste o no, somos la cultura resultante de este choque, bien o mal, esos eventos son los que nos dan identidad, no podemos decir que somos descendientes directos de los Aztecas, pero tampoco de los españoles. No nos podemos poner a llorar las glorias pasadas, pero tampoco celebrar las glorias que no nos pertenecen y de las cuales inclusive, como mestizos, fuimos excluidos.
“Es que todos los pueblos fueron colonizados alguna ves y por esas ocupaciones esos países son lo que son ahora”, pues si, pero no vemos a los Españoles celebrando el día que desembarcó el primer moro en la península ibérica, “Es que muchos otros pueblos han sufrido vejaciones peores, como los judíos en Alemania, y no se andan quejando tanto”, pues si, pero tampoco los ves celebrando el día que el partido Nazi tomo el poder en Berlín.
Entonces, ¿Por qué seguir celebrando el 12 de Octubre?, ¿a que institución religiosa le interesa seguir celebrando el día que se impuso por medio de la guerra? No somos parte de la cultura ganadora, y aunque nos dejaron la cultura y el progreso, también trajeron la esclavitud y el saqueo, es verdad que liberaron algunos pueblos, pero solo para imponerse ellos como colonizadores. ¿Porque celebrar una conquista que no nos pertenece como pueblo? Que celebren ellos, que conmemoren la grandeza de su país que viajó y conquistó tierras lejanas. Nosotros deberíamos dejar de celebrar algo que aunque fue un avance en nuestra civilización, y nos da identidad también significó siglos de explotación. Es como celebrar ser hijo producto de una violación.
Una ves, tenía la duda, de porque todos los países Europeos competían fuertes en la olimpiadas de Invierno, y juro que sin ánimo de ofender le pregunté a un Ingles – ¿porqué Inglaterra no tiene una representación importante en estos juegos? – y me contesto – Porque estábamos demasiado ocupados conquistando el mundo como para perder el tiempo abrochándonos los esquíes – estaba aparentemente indignado, pero a la ves celebraba la grandeza de su país, estaba orgulloso de eso que una vez se dijo: “en el imperio británico nunca se pone el sol”. Pero que podrán decir los Hindúes de eso, tendrán ellos un día especial para celebrar la colonia inglesa, o los nativos neozelandeses o Australianos.
Entonces, porque nosotros, en América seguimos celebrando que nos explotaran y nos esclavizaran, y por si fuera poco, a cambio nos contaron la ridícula historia de un indígena de 56 años con una condición física envidiada por cualquier maratonista, que recorrió 192km por todo en valle de México en una sola mañana llevando flores como evidencia de una aparición de una virgen morena, y a cristo ese “espejito” deslumbrante que nos impusieron como la única verdad y que ha resultado en instituciones putrefactas que aún en nuestro tiempo siguen imponiendo sus ridículos dogmas como ley en muchos países de América.
En respuesta a la ironía de que a los pueblos conquistados nos hayan impuesto una celebración que no nos corresponde, este blog se une a la propuesta de instituir el día 11 de Octubre como “Día de Luto por las Américas” para recordar y darle un día especial de Duelo por todas las tribus, y pueblos que fueron saqueadas, esclavizadas, por todos los nativos americanos que murieron defendiendo su libertad, por todas las personas a las que se les impuso una forma de vida que no era la suya, una religión que aún en nuestros días los mantiene sometidos bajo el yugo del miedo, del antisemitismo, del racismo, de la discriminación, de la doble moral, y del control mental, de la ignorancia, del conformismo y de la superstición.
Este es el día de decir la verdad acerca de la conquista de América, no solo de la verdad manipulada de la iglesia católica que festeja como por medio de la “espada abrió los surcos para abrir paso a los guerreros de cristo”, como justifica de manera patética la violencia con la que impusieron su religión.
Este no es el día en contra de la conquista (sería ridículo algo así); el 11 de Octubre es el día para recordar a las víctimas de las vejaciones, esclavitud, explotación, robo e imposición. Tanto de América como los Africanos víctimas de la ambición y la crueldad de los países colonialistas.


